Fetichización o Concentración del Poder
Para Enrique Dussel (2006) la política es una
actividad “apasionante, patriótica y comunitaria” (p. 7). Apasionante digo yo sin duda
alguna, de ello dan fe los interesantes debates que se generan alrededor de
esta ciencia, incluso en los grupos de estudio de nosotros, los aprendices de
Ciencia Política. Patriótica, por el apego al terruño, a las raíces, ese afecto
que se tiene hacia la tierrita. Y comunitaria, porque involucra a todos
los integrantes de la comunidad. Deja en claro Dussel, que dicha actividad se
ha visto corrompida desde la época poscolonial, por tener que dar cumplimiento
a intereses europeos y más recientemente, a Estados Unidos. Ahora entiendo por
qué en estos países se ha omitido tanto del clamor de los pueblos (p.7).
Cuando Dussel (2006) expresa que debemos empezar a
crear una nueva teoría y que el futuro nos depara una civilización que traspasa
el liberalismo y del socialismo, evoco lo manifestado por varios de mis
compañeros y compañeras en el último CIPAS, cuando afirmamos que aún la
historia no ha terminado de ser escrita. El autor expresa que su obra “Las 20
Tesis Políticas” está dirigida de manera general a la población más joven,
quienes tenemos en nuestras manos la verdadera posibilidad de propiciar un verdadero
cambio, desde el entendimiento de nuestra historia y la consciencia del papel
que tiene el pueblo, como único depositario del poder (p. 29).
En cuanto al nombramiento de personajes cercanos a las
políticas del gobierno de Iván Duque en la silla de honor de estamentos como la
Procuraduría, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, precisamente por contar
con las mayorías en el Congreso de la República, se considera una amenaza para
la democracia, un peligro. Es necesario
que exista una separación de poderes, una total autonomía e independencia entre
el ejecutivo y los estamentos que vigilan e investigan las actuaciones de los
servidores públicos, de las Empresas Sociales del Estado, las instituciones
privadas que prestan un servicio público o de contratistas, personas naturales
o jurídicas que sirven de apoyo para cumplir los planes, programas y proyectos
que se fijan en los planes de desarrollo.
Imagen 1.
La Concentración del Poder en Colombia
Cesarión. (2020). Video. Adaptado de: https://youtu.be/WS9eWP8aVBs
Dussel (2006) afirma: “El representante corrompido
puede usar un poder fetichizado por el placer de ejercer su voluntad, como
vanagloriosa ostentosa, como prepotencia despótica, como sadismo ante sus
enemigos (…) toda lucha por sus propios intereses (…) son corrupción política”.
(p. 14). Este fenómeno de corrupción Dussel lo denomina “El poder fetichizado”,
entendiéndose como la voluntad del gobernante, que deja de articularse con la
voluntad general de la comunidad política, que en últimas es el pueblo (p. 41).
Así las cosas, el tan anhelado control queda en manos
de todos los colombianos. Nuestra voz de protesta, de inconformidad a lo que a
todas luces conduce a una dictadura, solamente la podemos hacer sentir a través
del ejercicio del derecho al voto. Es en las urnas donde debemos los
colombianos dar un golpe mortal a esta descarada y maquiavélica fetichización del
poder, de manera prioritaria dando un voto más sensato al Congreso de la República
(Senado y Cámara de Representantes). No se ha puesto un punto final en la
historia; en algunos países latinoamericanos se vienen dando pasos muy
importantes en el ejercicio de la democracia y nuestro país pronto se
encontrará enlistado en este tema.
Conclusiones
El débil control político al ejecutivo desde las ramas
legislativa y judicial, afectan de manera directa la democracia de cualquier país.
En Colombia, no contamos con garantías suficientes que siquiera nos permitan
imaginar un adecuado seguimiento investigativo a la gestión que se adelanta en
todas las instituciones públicas, desde el Departamento Administrativo de Presidencia,
Gobernaciones, Alcaldías, hasta instituciones como el Ejército o la Policía. Es
cuestionable este debilitamiento a la vigilancia y control y más allá de eso, lo
que se debilita en últimas es la democracia, pues quienes ejercen el poder desde
su propia autoridad, sin quien cuestione sus actuaciones, se encuentran
incurriendo en hechos de corrupción, por olvidar (según Dussel) ejercer el “poder
obedencial”.
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